Análisis de Dispatch para PS5 – uVeJuegos.com


Hace no tanto, tanto tiempo, en una industria no muy, muy lejana, los videojuegos narrativos de formato episódico eran relativamente comunes. Siempre un género de nicho, por supuesto, pero un género al fin y al cabo, que encontró su apertura con el thriller de crímenes de Heavy Rain, en el ya casi difuso 2010, para rápidamente convertirse en uno de los grandes exponentes del panorama doble A e indie. El gran paradigma de la fórmula es, por supuesto, esa adaptación de The Walking Dead que publicó Telltale en 2012, cuyo impacto en la industria de la época quizás no fue tan lejano al que ha tenido Clair Obscur: Expedition 33 en la actualidad, salvando las distancias del tiempo, las redes sociales y la fama. Sea como fuere, las cosas han cambiado mucho desde 2012; hemos visto, a grandes rasgos, el auge y la caída de la propia Telltale, víctima de sus propias ambiciones, ahogada en un mar de licencias sin demasiado sentido y con desarrollos inasumibles… Y también su resurrección, todavía sin frutos desde esa segunda oportunidad que LCG Entertainment les dio en 2019.

Y, seamos francos, también todavía sin un desaparecido The Wolf Among Us 2, el último cartucho de un estudio que lleva muchos años intentando despejar las dudas y espantar a los malos fantasmas. Sin ser Telltale, ha habido alguna cosita desde entonces con este mismo formato, desde las sucesivas entregas de Life is Strange a Detroit Become Human, y el más reciente Lost Records: Bloom & Rage. Lo que quizás no nos vimos venir es que AdHoc, una firma formada por antiguos trabajadores de Telltale tras su disolución, iba a darle una patada al avispero de los juegos narrativos episódicos, casi que de la nada, con Dispatch, una historia satírica, potente, y muy humana sobre superhéroes, expectativas y la pertenencia. Una historia que, además, bebe muchísimo de Invincible, The Office y Bojack Horseman, por rocambolesco que suene en primera instancia.

Dispatch: del superhéroe a la sitcom laboral

La clave de Dispatch es que, por encima de todas las cosas, es un videojuego que sabe muy bien lo que quiere contar y cómo quiere hacerlo. La trama nos pone en la piel de Robert Robertson III, un tipo bastante normal y apático con la salvedad de que carga con el legado familiar de Mecha Man, una de las grandes figuras salvadoras de la historia de California en el universo de Dispatch. Mecha Man es, en cierto modo, una especie de Iron Man venido a menos, o un Stripesy venido a más, para los fans acérrimos del universo DC; es decir, un superhéroe sin poderes reales más allá de su ingenio, coraje y cabezonería, pero con una armadura tecnológicamente prodigiosa que le permite partirse la cara contra gentuza de todo tipo. Una cosa lleva a otra, pero para evitar cualquier tipo de spoilers vamos a dejarlo en que a Robert verdaderamente no le queda más remedio que trabajar entrenando y dirigiendo a un problemático grupo de villanos de poca monta, que están en proceso de reforma ético-moral en una compañía privada de superhéroes.

La iniciativa se llama Programa Fénix y, aunque pueda sonar bastante cliché en cuanto a premisa, lo cierto es que su desarrollo es de todo menos típico. Esto se debe, principalmente, a dos factores. El primero es que el tono de Dispatch, a medio camino entre el superhéroe crepuscular y roto y la parodia autorreferencial, cargada de guiños al mundillo del cómic, es una auténtica maravilla. Quizás de aquí viene la comparación con Bojack Horseman, de la que no intento atribuirme autoría de ninguna manera porque soy consciente de que se nos ha ocurrido simultáneamente a muchísimas personas: es, en definitiva, una especie de brújula temática que permite que la historia sea tan caricaturesca como profunda, a la hora de desarrollarse y a la hora casi que de reflexionar sobre sí misma también. Los motivos que trata Dispatch, después de todo, son emociones humanas universales, disfrazadas de sátira y de sitcom de superhéroes, algo que creo que juega en su favor, al igual que las situaciones incómodas, de humor ambivalente, al estilo de The Office.

El segundo es que el guion de Dispatch es una salvajada. Muy pocas veces se ve un videojuego con este empaque narrativo, donde cada frase tiene su propia voz, su texto y su subtexto, y donde las escenas pasan una detrás de otra y te dejan, de algún modo, siempre con ganas de más. Los personajes ayudan muchísimo en este sentido; es bastante difícil encontrar un cast de secundarios y protagonistas tan rematadamente carismáticos en obras tan cortas (dura unas 7-8h si contamos sus ocho episodios en total), cada uno con su propia idiosincrasia, su pasado, y su cuota de aparición en pantalla. Si acaso, lo único que se le puede achacar a Dispatch es precisamente que es demasiado corto y que podría haber dado pie a unos cuantos capítulos más, sobre todo para terminar de desarrollar correctamente los posibles romances de Robert (hay “tres” opciones: dos personajes femeninos o respetar las normas de recursos humanos y no involucrarse románticamente con nadie), y para terminar de rematar el arco final del villano, que a veces se siente un pelín apresurado.

No me malinterpretes: incluso con la falta de tiempo real, los romances están bien y el villano tiene momentazos, pero a Dispatch a veces les falta tiempo para respirar con cierta tranquilidad, lo que transmite una la sensación de cierta prisa argumental, de que las cosas suceden demasiado rápido y en un lapso de tiempo demasiado secuencial. Esta crítica, no obstante, no pretende desmerecer el resultado en absoluto, y hasta cierto punto encaja con las velocidades y los ritmos que se llevan en la Social Dispatch Network (SDN, la empresa privada de superhéroes), que está arreglando desaguisados a diestro y siniestro, día y noche, en una profusión productiva que solo es posible en el capitalismo. Es más, dicho desde ya: Dispatch es uno de los mejores videojuegos narrativos (o de estilo Telltale, si se quiere) que puedes jugar, por no decir el mejor directamente. Es tan bueno que, de haber durado más, es decir, de haberse dado margen y tiempo para desarrollarlo todo un poco más, ni siquiera el primer The Walking Dead o The Wolf Among Us jugarían en su liga.

De todas formas, Dispatch no es únicamente una serie interactiva en formato videojuego, puesto que también tiene secciones de estrategia y gestión leve que recuerdan muchísimo a lo que vimos en This Is the Police. A grandes rasgos, cada capítulo se divide en turnos de trabajo, y en cada turno, en el papel de Robert, tendremos que despachar y guiar a nuestro grupo de héroes en misiones de diferente tipo (escolta, investigación, combate, debate, rescates…) a través de menú, decisiones de despacho, diálogos y algunos minijuegos de gestión, como el hackeo o la geolocalización. Es bastante sencillito todo, en la medida de que el éxito y el fracaso se miden porcentualmente de acuerdo con una serie de habilidades, y la gracia está justamente en entender qué héroe es el más adecuado para lo que requiere cada misión. Eso sí, no siempre está tan claro, hay sorpresitas y, a medida que avanzamos, hay timings más complicados, pasivas que tendremos que tener en cuenta, e incluso sabotajes internos que te pueden dar más de un susto.

Pero lo más interesante del sistema no es tanto la parte jugable, que como te decía es muy superficial y amena, sino lo que ello implica. A diferencia de la historia de superhéroes al uso, en Dispatch rara vez ves acción directa: casi todo son decisiones, burocracia y relaciones interpersonales. No es un videojuego épico per se, sino más bien una comedia negra en un lugar de trabajo que, además, se ambienta en un universo paródico de superhéroes y que, en ocasiones, bebe del romance y de los líos personales para darle un plus de credibilidad y humanidad.

Eso sí, incluso con todos los aciertos de la narrativa, que son muchísimos (es incomprensible para mí que Dispatch no esté nominado a mejor narrativa en los The Game Awards), nada de esto funcionaría si el apartado audiovisual del título no estuviera a la altura. Este, por suerte, no es el caso, porque la animación de Dispatch es preciosa, con líneas y trazados que mezclan inspiraciones en el cómic occidental y en el anime, y con un diseño artístico sublime que lo mantiene todo unido. La escenografía también es bestial. Los planos están muy cuidados, y demuestran un dominio muy, muy avanzado del lenguaje cinematográfico, hasta el punto de que Dispatch se ve muchísimo mejor que la mayor parte de series de animación modernas.

Nos queda lo último: el voice acting. Llevo un ratito pensando en cómo abordar la cuestión sin entrar en demasiados spoilers, algo particularmente difícil porque a fin de cuentas Dispatch es un juego fundamentalmente narrativo y a uno lo que le pide el cuerpo es hablar, bueno, de la narrativa… Así que, como no me decido, te voy a dejar una lista de nombres: Aaron Paul (Jesse en Breaking Bad), Laura Bailey, Matthew Mercer, Travis Willingham, Erin Yvette, MoistCr1TiKaL, Alanah Pearce, Yung Gravy, Jeffrey Wright… Creo que queda claro. El lector con mucha cultura de internet (es decir, mucha calle digital) reconocerá a buena parte del plantel de Critical Role, pero es que los reconozcas o no el resultado es de matrícula de honor.

CONCLUSIONES

Dispatch es un videojuego que prácticamente sale de la nada y que, sabiendo jugar sus cartas con muchísima inteligencia y esmero, se cuela directamente no solo como uno de los mejores indies del año, sino directamente como uno de los grandes videojuegos de 2025. Es el año de las sorpresas en el gaming, sin duda, y Dispatch, que viene a rescatar los juegos narrativos episódicos al estilo Telltale, es una de las más felices. Con un guion estelar, una actuación de voz inigualable, un diseño artístico y una animación espectaculares, y una historia satírica, que mezcla cositas de Invincible, The Office y Bojack Horseman de manera muy, muy personal y distintiva, Dispatch es un clásico instantáneo. Lo único que se le puede achacar es que es demasiado corto (7-8h; le habrían venido bien unas 3-4h más para desarrollarlo todo perfectamente), que se termina, y que la segunda temporada todavía no está ni confirmada ni anunciada… Aunque tarde o temprano llegará.

Versión analizada PlayStation 5. Copia digital proporcionada por ICO Partners





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